El 10 de junio, en el día 41 de protestas, con piquetes y cabildos en la ciudad de La Paz hubo una gran movilización, desde El Alto, para exigirle al presidente Rodrigo Paz que renuncie. El gobierno desplegó una fuerte represión, y detuvo alrededor de 40 manifestantes, entre ellos el vocero de la organización campesina Tupac Katari, Vicente Salazar. Pero la detención del mencionado dirigente no pudo sostenerse, luego de la gran demostración de fuerza que copó el centro de la ciudad de La Paz.
Las columnas de manifestantes bajaban cantando “fusil metralla, Huanuni no se calla”, “fuerza, fuerza compañeros, que la lucha es dura pero venceremos”, columnas de miles y miles de manifestantes marcharon varios kilómetros desde El Alto, recogiendo aplausos, cantando “Rodrigo cagón, el pueblo está emputado”.
Sin dudas fue una gran convocatoria popular que demuestra la vigencia de un planteo central: “¡Fuera Paz!”: el canto que es el denominador común de las manifestaciones; “que renuncie carajo ¿Cuándo? ahora”, es la arenga de los manifestantes. En la protesta hubo representación de diferentes sectores, la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, las Bartolinas Sisas, compañeros de La Paz, del Alto, y de otros puntos del país, que exigieron la renuncia del presidente.
A la masiva marcha en la ciudad de La Paz hay que agregar una gran concentración en el Trópico de Cochabamba, en la zona del Chimore. Esto sumado a la permanencia en los cortes sobre las rutas. Hay que decir que en estas concentraciones del movimiento campesino, el principal elemento aglutinador es la renuncia de Paz que con la Ley 1.720 quiso avanzar en un nuevo esquema de distribución de la tierra, en beneficio de la oligarquía latifundista, pero la lucha obligó a que se anuncie su derogación. Sin embargo, al gobierno ya no le creen (con razón). Consideran que la permanencia de Paz es incompatible con garantizar la tierra para las comunidades.
La movilización del 10 expresa un fuerte desafío del pueblo trabajador a un gobierno que sancionó una ley de Estado de Excepción con la complicidad de colaboracionistas en el parlamento. Hay que decir que la mencionada norma pavimenta la intervención del ejército para la represión, algo que ya en la vía de los hechos sucedió en cortes en el interior del país, como el de San Julián.
La ley de Estado de Excepción hace semanas que se venía discutiendo. Derogó una clausula constitucional para favorecer la represión. Lleva tiempo preparándose y, sin embargo, todavía no se implementa de conjunto, puesto de que existen dificultades para una represión a fondo, algo que la derecha boliviana de “Tuto” Quiroga reclama y agita. Ya hay declaraciones del campo derechista que dicen que si Rodrigo Paz no puede aplicar el Estado de Excepción, la ley y el orden constitucional que se vaya.
Pero la vía represiva encuentra dificultades para desatarse a fondo. En ese sentido hay que decir que el gobierno llevó adelante una persecución al activismo, pero la presión desde abajo fue importante para que la Justicia deseche las denuncias del gobierno y libere a los dirigentes de la COB detenidos en un espectacular operativo represivo, el domingo pasado, acusados de narcoterrorismo.
En este cuadro, el gobierno quiere combinar la represión con la negociación con diferentes sectores, para dividir la lucha, pero el movimiento de protesta realizó un Pacto de Unidad en función del fuera Paz. Es en este panorama, que el gobierno va negociando con diferentes sectores, en la perspectiva de ir agotando al movimiento como la extinción de una vela.
Con el estado de excepción pretenden sacar las medidas que consideren sin atacar a los sectores no bloqueadores, amenazando todo el tiempo a quienes protestan con la figura de supuestos narco terroristas. En este cuadro, es muy oportuna una delegación internacionalista de derechos humanos que viajará desde Argentina a Bolivia para denunciar las violaciones a las libertades democráticas de un régimen que tiene en el imperialismo uno de sus principales sostenes, junto a las grandes patronales que lo vienen apoyando, pero reclamando que efectivamente despeje los piquetes, represión de por medio.
Sin embargo, esta orientación encuentra sus límites. Las “mujeres de pollera” ya vienen realizando declaraciones para retirar a sus hijos de los cuarteles y el movimiento de lucha hay planteos para tomar los mismos. En la misma ruta se realizó la toma de un pozo petrolero que, aunque fue desalojado, marcó un camino de intervención independiente que ocupe lugares estratégicos.
A más de 42 días, el gobierno no prosperó en liquidar a los cortes. Además, la oposición patronal no logra dar una salida. Mientras tanto, los cortes se mantienen y en San Julián, en la zona cercana a Santa Cruz, el gobierno fracasó en despejar el piquete, para lo cual realizó un operativo en el que participaron sectores civiles fascistas paramilitares.
Asimismo, el gobierno no responde las demandas de transportistas y choferes de mini buses que quieren indemnizaciones por el daño causado a los vehículos por la venta de la gasolina basura, que es entera responsabilidad del gobierno de Paz.
El pueblo mostró fuerza y reservas de lucha. Pero es necesario una extensión y desarrollo de la huelga general, capaz de sumar de conjunto a todo el pueblo, capaz de hacer efectiva la unidad de obreros y estudiantes, comunidades campesinas, que derrote definitivamente al gobierno de Paz. Que viva la rebelión boliviana, desarrollemos una campaña por su triunfo. Fuera Trump y el imperialismo de América Latina.
Nota original de Prensa Obrera: https://prensaobrera.com/internacionales/bolivia-a-pesar-de-la-represion-masiva-marcha-en-la-paz-reclamo-fuera-paz
11/06/26