Chile, 1 de octubre: estudiantes y trabajadores volvieron a ocupar las calles contra los recortes de Kast

Por una juventud que se organice y movilice en forma independiente

Por Claudio Gonzalez (Fuerza 18 de octubre)

El paro nacional por la educación convocado por la CONFECH este jueves 1 de octubre volvió a colocar a miles de estudiantes secundarios y universitarios en las calles de Chile. Pero la jornada mostró algo que excede al movimiento estudiantil: trabajadores de la educación, docentes, organizaciones sindicales y distintos sectores sociales confluyeron contra los recortes contenidos en el Presupuesto 2027 y contra una política de ajuste que se siente en educación, salud y servicios públicos.

La movilización se desarrolló en distintas ciudades del país, desde Arica hasta Punta Arenas. En Santiago, la CONFECH cifró la asistencia en más de 20 mil personas. En Antofagasta y Concepción también se registraron marchas de miles de personas, y en Valparaíso estudiantes y trabajadores volvieron a recorrer el plan de la ciudad luego de dos jornadas consecutivas de movilización de funcionarios de la atención primaria de salud.

La consigna que atravesó la jornada fue clara: “Ni un peso menos para la educación”.

El ajuste detrás del discurso de la “austeridad”

La movilización se produjo apenas horas después de que el presidente, José Antonio Kast, presentara el proyecto de Presupuesto 2027. El Gobierno intenta presentar su política como un ejercicio de responsabilidad fiscal y eficiencia del gasto. Sin embargo, detrás del lenguaje técnico aparecen decisiones políticas muy concretas.

El presupuesto destinado a educación alcanza los $17,3 billones, por debajo de los $17,4 billones asignados en 2026. El presidente del Colegio de Profesoras y Profesores, Mario Aguilar, cuestionó además que el anuncio oficial de mayores recursos para determinadas partidas contraste con despidos y restricciones presupuestarias que ya están siendo comunicadas en distintos Servicios Locales de Educación Pública.

El problema tampoco termina en educación.

El proyecto contempla un crecimiento global del gasto público de apenas un 1,5%, mientras distintos sectores vienen denunciando recortes en salud, vivienda, programas sociales y servicios estatales. La discusión presupuestaria, por lo tanto, no consiste simplemente en determinar cuánto dinero tendrá una cartera u otra: expresa quién paga el costo del ajuste y cuáles son las prioridades económicas del Gobierno.

Mientras se pide “austeridad” para los servicios públicos, la política económica del Ejecutivo ha incluido reducciones tributarias e incentivos destinados al capital privado. Esa contradicción fue uno de los elementos centrales planteados por organizaciones sociales y medios de izquierda durante la jornada: la escasez de recursos públicos no puede analizarse separadamente de las decisiones adoptadas sobre impuestos, inversión privada y distribución de los recursos del Estado.

Una marcha que desbordó los límites del movimiento estudiantil

Uno de los hechos más importantes del 1 de octubre fue precisamente la composición de la movilización.

No marcharon únicamente estudiantes universitarios.

En las calles estuvieron secundarios, profesores, trabajadoras de Fundación Integra y JUNJI, sindicatos, organizaciones sociales y delegaciones de trabajadores. La CUT y el Colegio de Profesores adhirieron a la jornada, mientras en distintas regiones trabajadores afectados por despidos y recortes participaron junto al movimiento estudiantil.

Se registraron movilizaciones desde Arica hasta Punta, mientras que en Valparaíso trabajadores de la salud municipalizada se movilizaron el 29 y 30 de septiembre con la consigna “No a los recortes presupuestarios en la Atención Primaria”. Al día siguiente los estudiantes ocuparon las calles por el financiamiento educativo.

lucha por la educación converge con los problemas del trabajo, la salud y los servicios públicos.

La respuesta fue la represión

El Gobierno había autorizado un recorrido por la Alameda, pero la movilización fue intervenida por Carabineros cuando apenas comenzaba su desplazamiento por el centro de Santiago.

Carros lanzaguas, gases lacrimógenos y fuerzas policiales,  actuaron contra la marcha. Distintos medios reportaron al menos 31 personas detenidas, mientras dirigentes de la CONFECH denunciaron que miles de asistentes estuvieron expuestos a gases y a la acción de los carros policiales (después de ser dispersados, manifestantes volvieron a ocupar la avenida y continuaron hacia La Moneda).

En Concepción los Carabineros ingresaron a reprimir y detener estudiantes en la Universidad.

La represión no constituye un elemento secundario de la jornada.

Mientras el Gobierno habla de diálogo, orden y respeto institucional, su respuesta frente a sectores que cuestionan sus prioridades presupuestarias vuelve a apoyarse en el aparato policial. Educación desfinanciada por un lado; carros lanzaaguas, gases y detenciones por otro.

Un incidente no puede borrar una movilización nacional

Durante la marcha se produjeron también enfrentamientos frente a la Casa Central de la Universidad Católica  contra quienes realizaban una contramanifestación contra el paro.

La CONFECH condenó esas agresiones.

El Gobierno se concentró en ese episodio donde intervinieron unas pocas decenas,  Kast, autoridades de Interior y la Delegación Presidencial pusieron el foco en los incidentes y en las eventuales responsabilidades judiciales.

Miles de estudiantes y trabajadores recorrían las calles de Santiago y de numerosas ciudades del país discutiendo algo completamente distinto: presupuesto, gratuidad, despidos, deterioro de la educación pública y recortes sociales.

Kast, autoridades de Interior y la Delegación Presidencial pusieron el foco en los amenazando con responsabilidades judiciales.

Una maniobra distraccionista: tartar de convertir la jornada de lucha en una discusión sobre “orden publico”, tapando los reclamos por los que se movilizan miles.

Estudiantes y trabajadores, otra vez en la calle

El 1 de octubre no cayó del cielo.

Durante los meses anteriores la juventud había protagonizado distintas movilizaciones contra las políticas educacionales y de seguridad del Gobierno. Los trabajadores de la salud venían denunciando recortes. Organizaciones de vivienda cuestionan reducciones presupuestarias. Distintos sectores laborales enfrentan despidos, precarización y deterioro salarial.

Lo diferente del jueves fue que algunas de esas luchas comenzaron a encontrarse.

El portal “El Porteño” lo planteó como la recuperación de una forma de movilización estudiantil que supera la reivindicación estrictamente universitaria y comienza a reconocerse como parte de un conflicto social más amplio.

Ese proceso todavía es inicial y sería apresurado anunciar un nuevo ciclo de movilización social a partir de una sola jornada. Pero tampoco corresponde minimizarlo.

Después de años en que buena parte del descontento social quedó encerrado entre elecciones, negociaciones parlamentarias y expectativas institucionales, por la subordinación política al gobierno de Boric, impulsado por el frente amplio, estudiantes y trabajadores volvieron a encontrarse en la calle alrededor de reivindicaciones comunes.

Eso modifica el escenario: la juventud chilena se va sumando al ascenso de la movilización juvenil internacional, especialmente en Europa (España, Francia, Alemania, etc.).

El problema de fondo

Los recortes de Kast no son únicamente una decisión contable.

¿Quién debe pagar el ajuste?

La movilización del 1° de octubre, no debe ser un hecho aislado, que de por cerrado el año en material de lucha y reclamo estudiantil. Es necesario reclamar un congreso nacional de la Contech, con delegados elegidos en Asambleas de cada centro educativo y votar un Plan de Lucha y Movilización. Llamando a confluir con la “comunidad educativa” (profesores, padres) en una lucha común contra la reaccionaria salvajada presupuestaria de Kast. Desarrollar mecanismos de coordinación y volver a convertir la movilización callejera en una herramienta frente al ajuste.

El significado del 1 de octubre no esta solamente en la cantidad de personas que marcharon.

Sino en haber mostrado que, frente a los recortes, la calle vuelve a ser un terreno de disputa política.

06/10/2026