POR UN PRIMERO DE MAYO DE ORGANIZACIÓN Y LUCHA INDEPENDIENTE E INTERNACIONALISTA

¡Contra el gobierno y la burocracia entreguista, a las calles por nuestras demandas!

En vísperas de un nueva conmemoración del día de las y los trabajadores nos encontramos en un cuadro marcado por huelgas sectoriales producto de un creciente descontento con el gobierno frente a la evidencia de que, lejos de las promesas de cambios y mejoras para las mayorías populares, ha avanzado en profundizar las políticas represivas contra la clase trabajadora. En el plano internacional la crisis capitalista se manifiesta en el recrudecimiento de las salidas belicistas impulsadas por el imperialismo: la guerra Rusia-Ucrania lleva más de dos años y con perspectivas de continuar; el genocidio que está llevando adelante el Estado de Israel contra el pueblo Palestino sigue ante los ojos del mundo entero y avanza en convertirse en un conflicto armado de toda la región. Así mismo, el pueblo hermano de Argentina está sufriendo los embates del ultraderechista Milei, que avanza en su programa antiobrero con la complicidad de la “oposición”. Frente a ello, las y los trabajadores tenemos el desafío de enfrentar a los gobiernos y sus políticas de ataques a nuestros intereses y de alineamiento con el imperialismo saqueador responsable de las guerras donde se derrama la sangre de los pueblos.

La CUT y su política entreguista: nada nuevo bajo el sol

Que el gobierno del FA, PC y la Ex concerta es enemigo de las familias trabajadoras no quedan dudas. No sólo no se ha avanzado en dar respuesta a ninguna de las demandas levantadas por miles en la rebelión del 2019, sino que -en sociedad con la derecha- ha profundizado la agenda represiva. Estamos peor que antes en todos los planos.

No es de extrañar entonces el enorme descontento que recorre las filas del movimiento obrero y que se expresa en las medidas de fuerza que han tenido lugar en los últimos meses: docentes, trabajadorxs de la salud, funcionarios públicos, portuarios, trabajadores de comercio etc, por mencionar algunos de los sectores sindicalizados que han protagonizado paros y movilizaciones recientemente.

La CUT ha tomado nota del ascenso de la bronca y en lugar de organizarla despliega sus maniobras para contenerla. La huelga general del paso 11 de abril, lejos de tener por objetivo unir las luchas en curso y darle una perspectiva combativa para llevarlas al triunfo, buscaba descomprimir el descontento actuando como los bomberos del gobierno y, de paso, posicionar sus propios intereses en la relación con éste. Los objetivos de la burocracia que dirige la CUT nada tienen que ver con las demandas de sus bases y por ello boicotearon la huelga hasta transformarla en una manifestación que estaba muy por detrás de sus potencialidades. Desde la declaración de convocatoria al manifiesto publicado días antes quedó en claro la intención de poner a lxs trabajadorxs y sus demandas al servicio de lavarle la cara al gobierno responsable del empeoramiento de las condiciones de vida del pueblo trabajador.

Sin embargo, pese a los límites con que fue diseñada la huelga, quedó de manifiesto el ánimo de quienes tomaron la huelga en sus manos para manifestar sus reclamos al gobierno. El contraste entre el palco de la burocracia con sus discursos condescendientes con el gobierno y los trabajadorxs que se movilizaron ése día fue evidente. Los reclamos contra el gobierno se hicieron sentir en las movilizaciones que se verificaron en todo el país.

No podemos seguir esperando

A poco más de dos años de asumir, las expectativas en el gobierno están agotadas y nos pone el desafío como clase trabajadora de transformar la decepción y el descontento en lucha organizada capaz de sobrepasar la contención de las dirigencias sindicales serviles al oficialismo y las patronales. La independencia política es la condición para avanzar en ésta dirección. La izquierda que se reclama revolucionaria tiene la enorme responsabilidad de renunciar al sectarismo. Los llamamientos públicos a la unidad tienen que ir acompañados de una voluntad política real y de los esfuerzos necesarios para confluir en acuerdos, de lo contrario son cáscaras vacías.-