“El horizonte político que siguen las burguesías latinoamericanas no tiene ningún futuro”

Nota publicada originalmente en Prensa Obrera.

  • Gustavo Montenegro

Sebastián, Mauricio y Christopher pertenecen a la camada de jóvenes que protagoniza la rebelión chilena. Son constructores de la Asamblea Territorial de Maipú, en los suburbios de Santiago, una de las múltiples asambleas populares que han crecido como hongos al calor del levantamiento popular. Al mismo tiempo, han conformado un comité por la construcción de un partido de los trabajadores.

Estos días se encuentran en Argentina, como parte de una experiencia común con el Partido Obrero. Su intervención en el Congreso Nacional del Polo Obrero fue muy bien recibida por los delegados presentes. También pudieron familiarizarse con las luchas en curso en nuestro país como la de los residentes y concurrentes de salud y de los obreros papeleros de Kimberly Clark y reunirse con referentes del sindicalismo combativo.


En esta entrevista, repasan los desafíos de la rebelión popular que ha puesto en jaque al régimen heredero del pinochetismo.


La rebelión chilena parece enfrentarse tanto a la represión como a los intentos de cooptación estatal.


S: sí, lo más fenomenal fue que después de la  reunión de Piñera con las bancadas de los partidos del régimen para promover el pacto social hubo una movilización enorme (el viernes 15). 

Pero la tentativa de llevar adelante un proceso de cooptación sigue presente. Por otro lado, están los casos de impunidad. La gente reconoce en las calles que el principal responsable político de las muertes y violaciones a los derechos humanos es Piñera. 


Tenemos esa realidad. Mientras todos los partidos del régimen quieren cooptar a las masas, por un proceso constituyente trucho, la represión también sigue en aumento. De hecho ahora quieren sacar a los militares de nuevo [a las calles]. Y no hay juicio y castigo en los casos más emblemáticos de violación a los derechos humanos (mujeres violadas, compañeros que han perdido sus ojos, una compañera fotógrafa que han asesinado y que al parecer tenía pruebas de los centros de tortura que se han armado). 


Por otra parte, la acusación constitucional es una carta que están midiendo si la utilizan o no, el proceso de votación ahora está en stand by [la acusación es una especie de juicio político y ha sido presentada en el parlamento por diputados del PC y de algunos sectores del Frente Amplio]. A medida que la movilización crezca, podrían utilizarlo para institucionalizar el proceso y seguir adelante con el proceso constituyente trucho. Es una carta que pueden jugar. Hay sectores de la burguesía que no descartan una salida del gobierno. Hay sectores de la burguesía que están evaluando la posibilidad de darle la espalda a Piñera, llevar adelante la acusación constitucional y parlamentarizar el proceso.


¿Sería una especie de plan B por si se agrava la situación de Piñera?


S: Claro.


M: La gente sale a la calle y empieza a organizarse a través de las asambleas populares y las dos consignas más fuertes son Fuera Piñera y Asamblea Constituyente. La Unidad Social [un conglomerado de organizaciones que integra a la CUT, organizaciones sociales y federaciones estudiantiles] levanta la acusación constitucional y a posteriori sale Piñera con las nuevas medidas represivas, el proyecto “antisaqueos”, “anticapuchas”, hace una preparación para crear las condiciones de desmovilización para imponer el pacto social. Como decía mi compañero, la mañana que pactan hay una movilización gigante. Ahora vuelve esa dinámica de cooptación y represión.


¿Cómo es el proceso de formación de asambleas territoriales? 


S: El proceso de creación de las asambleas empieza tres días después del estallido del viernes 18 de octubre. El lunes-martes emergen las asambleas populares, al comienzo con pocas personas, principalmente activistas que se conocían de otras luchas importantes en las comunas y que ven la necesidad de erigir asambleas territoriales. Al sexto día ya hay una masividad porque hay una convocatoria abierta. 


Después de las asambleas aparecen los cabildos abiertos como una tenativa de cooptar la movilización, porque en un principio las asambleas territoriales se llamaban precisamente cabildos. Ante esto, las asambleas se desmarcan y asumen el nombre de asambleas territoriales. En el proceso las asambleas van creciendo. Mucha gente no va al principio a organizarse, pero en el marco del desgaste que tiene estar todos los días en la calle, empieza a organizarse en los barrios. En Maipú (comuna de 700 mil habitantes) hay 18 asambleas territoriales.


Hay tentativas de asambleas coordinadoras pero aún son precarias. Porque como no se ha producido el rearme previo en las comunas terminan siendo especies de aparatos.


M: Las asambleas hicieron una demarcación política y organizativa de los cabildos. En estos te muestran un papelito para ver si estás de acuerdo o no con cierto tipo de demandas, pero no es un espacio de deliberación en que se pueda dar una discusión política u organizar a la gente de las comunas. Es un espacio netamente consultivo. Es una continuidad del proceso constituyente de Michelle Bachelet [ex presidenta por la Concertación-Nueva Mayoría, formación de centroizquierda]. 


Las asambleas territoriales ganaron mucha fuerza porque en elllas la gente puede opinar, discutir.


¿Tiene extensión nacional el proceso de asambleas populares?


S: Sabemos que al menos en Concepción y Antofagasta se están levantando asambleas populares. Lo sabemos porque fuimos al espacio de coordinación que se había levantado, eran grupos foquistas que querían armar un aparato donde tuvieran el control. Nuestra asamblea rechazó esa propuesta y muchas asambleas no tienen idea que ese espacio existe.

Nosotros hemos optado por organizar la comuna y una vez organizada desarrollar un encuentro de asambleas metropolitano.


¿Cuál es la dinámica del proceso de movilizaciones?


Los viernes hay movilizaciones gigantes en el centro de Santiago, pero también en todas las comunas, en toda la periferia de Santiago hay movilización (Puente Alto, Maipú, San Bernardo). Hay muchas comunas que han sido bastante reprimidas, la periferia ha sido la más golpeada. 


La rebelión parece tener varios afluentes: el movimiento estudiantil, los trabajadores, la población de los barrios más empobrecidos…


S: El movimiento secundario empezó con la evasión del metro. Llega un momento en que las líneas colapsan, estalla la movilización social y vienen detrás de ellos los estudiantes universitarios. Se ve a todos los estudiantes en los barrios discutiendo política con sus vecinos.


Como la afiliación a los sindicatos es tan baja (15%), los trabajadores atomizados no van a sus puestos de trabajo a discutir política. El sector más precarizado hoy no tienen un espacio organizativo. Por eso salen de su trabajo, van a las asambleas populares y discuten ahí.


Y por otro lado están los portuarios, el sector más combativo, principalmente en Concepción, pero que tampoco juega un papel tan importante. El sindicalismo es pequeño. Logran parar la producción, pero también están dominados por una burocracia perteneciente al Partido Comunista y al Frente Amplio. Un factor dinamizador no juegan. Simplemente se pliegan a la radicalidad de las masas y tratan de cooptar en la medida que pueden, una demostración es que nunca hayan tomado la consigna de Fuera Piñera, la huelga general para todos los sectores productivos. Y frente al proceso de constituyente han presentado una contrapropuesta que igual termina legitimando el proceso del pacto social.


La burocracia está alineada en su mayoría con los partidos del régimen y con la salida que están planteando como vía constitucional.


Se ha formado un comité por un partido de trabajadores. ¿Cómo es ese proceso?


S: Nosotros nos reagrupamos porque vemos la necesidad histórica de desarrollar una organización revolucionaria de combate que logre orientar la lucha política que se está dando hoy día. Tenemos en claro que recién estamos empezando. Vamos a tomar esta experiencia de lucha y desarrollarla a partir de ahora.


Los compañeros del PO nos facilitan algunas redes de contacto, por ejemplo el Frente Anticapitalista, de trabajadores que están en Concepción. Compañeros que vienen de un proceso  en el Frente Amplio y rompen con él por izquierda. Sería importante sumar esos compañeros y conformar una organización que pueda funcionar.


¿Cómo ubican la rebelión chilena en el escenario latinoamericano?


S: Hoy día existe un desarrollo de la crisis a nivel continental impresionante. En menos de un año hemos tenido revueltas en Bolivia, Nicaragua, Haití, Colombia, Ecuador, y Chile. Y un proceso que marca el agotamiento de un régimen. Lo que se hizo en Chile se quiere hacer en otros países. La privatización de la salud, la electricidad, etc. El modelo chileno que instauró la dictadura fue el laboratorio y el modelo a seguir para los otros países. Que ese modelo caiga por una rebelión popular marca que el horizonte político que siguen las burguesías latinoamericanas, alienadas con los yanquis, no tiene ningún futuro. Quieren hacer retroceder, producto de la crisis capitalista, todos los logros que ha tenido la clase trabajadora y llevarla a nivel de Chile.


Los pueblos latinoamericanos van a levantarse fuertemente contra el imperialismo.